Se necesita una institucionalidad de más peso en IA, con más impacto y con la capacidad de crear y ejecutar políticas de largo plazo que no dependan de la voluntad de un solo gobernante. ¿Un ministerio? Diría que sí.
El reto de mayor trascendencia para el nuevo Gobierno no es la seguridad o la economía, que sin duda son importantes; es el de la inteligencia artificial (IA). Esa realidad llegó para quedarse y cambia absolutamente todo: la economía, la seguridad, la salud, la educación, el mercado, la competencia e incluso la soberanía.
¿Cómo diseñar y ejecutar una política transversal para que la utilización de la inteligencia artificial tenga el impacto en todos los sectores
de Gobierno? No puede ser simplemente un asesor o una agencia ligada a Presidencia, que son algo temporal. Se necesita una institucionalidad de más peso, con más impacto y con la capacidad de crear y ejecutar políticas de largo plazo que no dependan de la voluntad de un solo gobernante. ¿Un ministerio? Yo diría que sí, aunque la ley debería crear también unos viceministerios de inteligencia artificial en cada ministerio, pero que dependan del ministro de IA. De ese tamaño es el reto.
La seguridad hoy va a depender de la inteligencia artificial. Ucrania, todos los días, nos muestra el futuro de la guerra y la inteligencia artificial es fundamental en el éxito de esta nueva manera de contrarrestar amenazas, combatir organizaciones criminales y garantizar el control territorial. Crear una industria de drones en Colombia debe ser prioridad. Sin embargo, sin inteligencia artificial no sirve de nada. Hoy la seguridad no es solo policías y militares. La primera línea de defensa y de ataque de un país en contra de la criminalidad es la inteligencia artificial, que identifica la amenaza, la predice, ubica al criminal y diseña el procedimiento de neutralización. Los drones aéreos y marinos son un instrumento que, sin inteligencia artificial, no sirven de nada. Toda una tarea de modernización industrial, tecnológica, institucional, militar y policial que va a requerir un cambio profundo de doctrina, de entrenamiento y estructura en nuestras Fuerzas Armadas.
¿Y la educación o la salud? Ambos necesitan una revolución y la inteligencia artificial puede transformar ambos sectores. ¿Qué se enseña? ¿Cómo? La transformación del sector educativo, que sigue educando como en el siglo XVII, tiene que tener un nuevo foco, un nuevo fondo, una nueva cultura, un nuevo léxico, una nueva manera de calificar e incluso todo un nuevo contenido. La inteligencia artificial es un gran instrumento para diseñar y ejecutar la nueva educación. Eso sí, hay que romper paradigmas que hoy lo impiden, para no hablar de las leyes y controles institucionales que evitan la innovación en la educación.
Por su parte, la IA bien implementada en salud ahorra billones en atención primaria que puede dedicarse a atención más compleja y costosa. Ya hay aplicaciones que, bien utilizadas, ahorran recursos, atención innecesaria y anticipan la atención clave a pacientes de alto riesgo para evitar su costoso deterioro. Estos son apenas algunos ejemplos de su uso efectivo en este sector.
Es increíble lo que la inteligencia artificial puede hacer en materia de transparencia y lucha contra la corrupción desbordada que hoy hay en la contratación estatal. Contratistas sin méritos, contratos amarrados, costos desbordados y fraude en licitaciones, con inteligencia artificial se visibilizan y, por ende, se evitan. El robo masivo de recursos públicos en alcaldías, gobernaciones y el Gobierno nacional se puede evitar con la IA adecuada y con la legislación que impida contratos cuando la IA ponga la señal de advertencia. Es más, en licitaciones críticas de gran valor, la IA evita esa manipulación que hoy existe y que entrega contratos a los mismos corruptos de siempre, como aún hoy sucede con Emilio Tapia, para solo citar un ejemplo.
Ni hablar de la justicia, a la que se le puede crear una primera línea de jueces para tutelas a cargo de la IA o de casos menores e incluso mayores con una revisión humana. Ese instrumento evita esa impunidad y castiga con imparcialidad y a tiempo algo que hoy no sucede.
Es más, la creación de todo un entorno de IA para temas de Gobierno y de Estado, y no tener que depender de la IA de las empresas que hoy existen, tiene dos efectos claves. El primero es que se crea una barrera de soberanía fundamental para que un país no tenga que depender de instrumentos de empresas y gobiernos de otros países. ¿Se imaginan toda la información de pacientes o de votantes o de empresas en manos de Deepseek, la empresa de IA china? ¿O de Anthropic? ¿Se imaginan un país en manos de esas empresas para algo tan fundamental como la IA que se utiliza para tomar decisiones claves? Lo segundo es que, si todo depende de una de esas empresas, ¿se imaginan cuando ellas decidan duplicar o triplicar el precio de su IA para satisfacer las necesidades de sus accionistas?
La IA sí es el camino a la Patria Milagro. Rompe paradigmas, moderniza, ahorra, limpia, focaliza y entrega data para tomar decisiones correctas. Por el otro camino, el tradicional, no se llega, no les quepa la menor duda. ¿Puede mejorar? Sí, sin duda. ¿Transforma de manera integral y permanente? No. Estas son unas ideas, pero hay muchas otras. Esperemos a ver si no se pierde esta gran oportunidad de transformar de fondo y de forma a Colombia.






